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Imagen antigua del consistorio

Valdespina no es un solar antiguo. Es un solar relativamente moderno, de mediados del siglo XVIII. El origen del palacio hay que buscarlo en el mecenazgo sobre su familia del arzobispo de Valencia e inquisidor general, don Andrés Orbe y Larreátegui, un personaje influyente durante el primer tercio del siglo XVIII.

La fuente fundamental de información sobre el solar debiera ser el archivo de la casa, que fue ordenado por Iturriza, quien, desgraciadamente, no nos participa nada sobre sus constructores materiales y las circunstancias del palacio. La carencia documental hace que cualquier conclusión sea provisional.

Los Orbe proceden de Anguiózar (Gipuzkoa), desde donde salieron en la generación anterior al arzobispo, para establecerse en la villa de Ermua. Al final de sus días planeó el arzobispo elevar en su pueblo natal un palacio, y asegurarse una sepultura; además debió dotar al templo parroquial con diferentes mandas.

De hecho, logró el arzobispo un título para sus deudos, el marquesado de Valdespina, y mandó construir el palacio que nos ocupa, financió su propia sepultura en la parroquial, donde abrió una capilla, la de la Encarnación (probablemente también la de la Dolorosa) y, presuntamente, construyó el campanario.

La fecha del encargo del palacio no se conoce más que aproximadamente. Es tradición que el arzobispo, que falleció en 1740, no vio el palacio terminado. Lo que sí es seguro es que éste estaba acabado en 1759.

Se desprende la noticia de una declaración jurada del arquitecto Joseph de Zuaznabar sobre las obras que había hecho, entre otros lugares, en la «Casa Palacio de Hermua».

No existe ninguna duda de que el Palacio de Valdespina responde a los planteamientos habituales a mediados del siglo XVIII (y en este tipo de edificios) que es cuando lo encarga Orbe y cuando lo construye Zuaznabar.

Imagen del escudo de la fachada este del consistorio

Es muy cierto que Valdespina se identifica con la arquitectura doméstica monumental vasca. Por eso presumimos que el tracista de la obra debió de ser un arquitecto vasco, aunque existe la tendencia a atribuirla al tracista valenciano no identificado que el arzobispo contratara en su archidiócesis.

De todas formas, no tenemos elementos de juicio suficientes al respecto. Zuaznabar no es un cantero más; es un maestro importante que sabe trazar, que acude a peritajes, que aconseja a Ibero... Parece claro que la cúpula del palacio ermuarra es algo exótica en la arquitectura residencial vasca, pero bastante bien determinada en la arquitectura borbónica. Mientras no despejemos la incógnita del tracista, seguirá siendo un gran problema el de la cúpula de Valdespina. Puede ser pista buena la cúpula del Palacio Real de Madrid.

Los avatares políticos en que el título de Valdespina se vio envuelto durante todo el siglo XIX son ingredientes fundamentales en el significado histórico del palacio, y en la propia biografía física del mismo. Es uno de los valores históricos del edificio. En efecto, Valdespina ha sufrido diversas calamidades que no han podido borrar su magnífica imagen interna y externa. El incendio durante la primera guerra carlista obligó a los Valdespina a reconstruir algo la obra, que, mal que bien, se mantuvo habitada hasta comienzos de los años 80.

Entre los hijos más ilustres del solar de Valdespina cabe citar en primer lugar al fundador, don Andrés de Orbe y Larreátegui (1672?1740). De Felipe V (fue además de los cargos arriba señalados, presidente del Consejo de Castilla) recibió el título castellano de marqués de Valdespina para su sobrino Andrés Agustín de Orbe y Zarauz, hijo de Juan de Orbe, hermano del arzobispo (1736).

Durante el siglo XIX, los Valdespina ocuparon el primer plano en la vida de Bizkaia, sobre todo en el campo político y militar. José María de Orbe y Elio, tercer Marqués de Valdespina, apodado «El Manchuelo», fue uno de los más esforzados adalides de la causa carlista en Bizkaia. Intervino en el primer sitio de Bilbao, en 1836. Hacía pocos años que se había constituido en uno de los más decididos promotores de las obras de la Casa de Juntas de Gernika.

En la primera guerra carlista desarrolló un rol importante otro miembro de la familia, Juan Nepomuceno Orbe y Mariaca, IV marqués de Valdespina.

Años después, durante la segunda guerra carlista, en el nuevo asedio a Bilbao (1874), destacó la personalidad de los hermanos Cándido y José María Orbe y Gaytán de Ayala... Pocos solares vizcaínos han proporcionado tantas personalidades a la historia política y militar vasca durante el siglo XIX. Hoy el edificio es propiedad del pueblo de Ermua, por adquisición a los herederos del título de la Baronía de Montevilla.

El comentario referido al historia del Palacio de Valdespina es reprodución de la obra "Monumentos de Euskadi: Vizcaya". Tomo III. Edición 1985. Editado por la editorial Elexpuru, para el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco.


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